Oficinta de correr - Joma

¿Y si para conciliar el trabajo y el deporte bastara con no tener que elegir? La Oficinta de correr es «el invento definitivo para trabajar mientras corres»: una cinta con mesa, monitor y teléfono, construida de verdad para protagonizar una falsa teletienda de Joma. Una sátira sobre lo difícil que es encontrar un hueco para salir a correr cuando la jornada no se acaba nunca.

Curra y Corre

En 2017 Joma presentó Curra y Corre, una plataforma de contenidos nacida para impulsar la conciliación entre el trabajo y el deporte. Organizaba salidas de runners y actividades para que los trabajadores no fueran sedentarios, y contaba historias de corredores que conseguían compaginar las dos cosas.

Desde la agencia Agudos y Crónicos me llamaron como director de arte freelance para una de sus piezas para redes. El reto era hablar de un problema muy serio, las horas que le quitamos al deporte para dárselas a la oficina, sin sonar a lección.

La idea

Si no hay manera de sacar tiempo para correr, llevemos la cinta a la oficina. La respuesta a un problema real es, a propósito, la peor solución posible: un oficinista agobiado por los Excel y los avisos, un invento milagroso y un teléfono al que llamar ya.

El formato tenía que ser el de la teletienda de toda la vida, porque nadie promete arreglarte la vida con tanta seriedad. Cuanto más solemne fuera la máquina, más gracia tendría el chiste.

Oficinista en su mesa por la noche, con la mano en la cabeza, en un fotograma de la pieza
Pantalla con una hoja de cálculo y una columna de avisos urgentes

Primero, a lápiz

Antes de pisar un taller, la Oficinta fue lápiz y papel. Diseñé y boceté a mano la máquina entera: el gran rodillo delantero con su rayo, las patas curvas que suben hasta la mesa, el neón rosa bajo la base y el sitio exacto del monitor, el teléfono y el bote de bolis.

Tenía que funcionar como objeto antes que como atrezo. Debía parecer un electrodoméstico imposible que alguien, en algún lugar, se hubiera tomado muy en serio.

Tres hojas de boceto a lápiz sobre fondo negro: estudio lateral de la máquina con un corredor, vista general y exploración del logotipo

Se construyó de verdad

La gracia estaba en que no fuera un efecto. La Oficinta se construyó como una máquina real: chasis de metal soldado en taller, uniones repasadas a radial, carcasa pintada, logotipo en vinilo y una tira de neón rosa bajo la base.

Al ver los bocetos convertidos en una pieza de taller, con chispas y todo, el chiste ganaba otra dimensión: alguien se había puesto a soldar una mesa de oficina a una cinta de correr.

Soldador de espaldas trabajando en el chasis metálico de la máquina en el taller
Soldadura del chasis
Manos con guantes repasando una soldadura con una radial, con un abanico de chispas
Repaso a radial
Operario con mono y mascarilla pintando la máquina con pistola
Pintura de la carcasa
Manos aplicando con una espátula el vinilo del logotipo sobre el rodillo
Vinilo del logotipo
Técnico arrodillado instalando el neón rosa mientras otra persona fotografía la máquina con el móvil
Montaje del neón
Equipo de rodaje con la cámara, un monitor y luces alrededor de la máquina en la oficina a oscuras
En el set

Una oficina a oscuras

El rodaje, con la realización de Miguel Murciano y la dirección de fotografía de Jorge Roig, se planteó como un anuncio de producto de los caros: oficina vacía de noche, tubos cian, la máquina sola bajo un foco, planos de zapatilla y rótulos que entran con todo el descaro de la teletienda.

Desde la dirección de arte se cuidó que todo el universo jugara al mismo juego: el logotipo cromado sobre un triángulo, el contador de 1256 kcal colado sobre el Excel, el 902-123-WORK&RUN y unas tarjetas de pago de mentira.

La Oficinta de correr sola en una oficina a oscuras, con el neón rosa encendido
Primer plano de unas zapatillas Joma verdes corriendo sobre la cinta
Contador de 1256 kcal superpuesto a una hoja de cálculo en el monitor
Logotipo de la Oficinta de correr sobre el rodillo de la máquina
El oficinista al teléfono con el pulgar arriba, dentro de un rombo
Título de la pieza: Oficinta de correr, el invento definitivo para trabajar mientras corres
Rótulo final: llama ahora al 902-123-WORK&RUN, con tarjetas de pago de broma

El resultado

Una sátira que hablaba de conciliación sin dar lecciones, con una máquina que se podía tocar y un número al que, por suerte, nadie podía llamar.

Lo mejor llegó después. Lo que en 2017 era una broma hoy se parece bastante a la realidad: las mesas que se levantan para trabajar de pie están de moda. A veces la sátira solo llega unos años antes de tiempo.

Año: 2017
Proyecto: Oficinta de correr
Cliente: Joma · Curra y Corre
Medios: Redes sociales
Agencia: Agudos y Crónicos
Productora: The Go Betweeners
Realizador: Miguel Murciano
Dirección de fotografía: Jorge Roig
Dirección de arte y diseño de la máquina: Gastón Bruno

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Oficinta de correr?

Es una cinta de correr con mesa, monitor y teléfono, presentada como «el invento definitivo para trabajar mientras corres». Se creó para una falsa teletienda de Joma, una sátira sobre lo difícil que es conciliar el trabajo y el deporte.

¿Para qué marca y plataforma se hizo?

Para Joma, dentro de Curra y Corre, su plataforma de contenidos para impulsar la conciliación entre el trabajo y el running. La agencia fue Agudos y Crónicos y la pieza se pensó para redes sociales.

¿La máquina se construyó de verdad?

Sí. La Oficinta de correr se diseñó, se bocetó a mano y se construyó como una máquina real para el rodaje, no es un efecto digital.

¿Por qué usar el formato de teletienda en una campaña de brand content?

Porque una solución absurda contada con toda la seriedad de la teletienda permite hablar de un problema real desde el humor. La marca entra en la conversación entreteniendo, sin empezar por el producto.

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